Este ejercicio es sugerencia de Waxywox, tallerista y blogger.
La tristeza invade. Y uno de los modos de abordarla es escribiendo. Nos da voz y valentía, nos permite contemplar lo que duele, fuera. Hay veces que escribir desde esa tristeza o melancolía o duelo, se vincula con cierta música o ciertas imágenes. Es un proceso creativo muy personal, que no compartimos con facilidad. Pero que, si hubiera un espacio, quizás sí querríamos mostrar, porque es nuestro. Retrato de herida y cicatriz, a la vez.
Así que este es su espacio. Escribe dos o más párrafos en ese trance triste, desesperanzado. Puedes firmar como anónimo, sólo yo veré tu correo electrónico.



Creo que comencé como a media película con el comentario anterior, dirás que donde esta la depresion?, está en el esfuerzo de querer ser noble, de querer ganar para otra vida esto que tuvo que terminar
La depresión o, digamos, la tristeza desesperanzada tiene muchos matices, se manifiesta en modos complejos. Hay ocasiones en que la nobleza es ir contra corriente y pensar en otras vidas, abrir un cajón de posibilidades que abruman. A mí me pareció una propuesta muy interesante.
Pues me pasó algo que no soporto tener en mí. Pero además es un secreto, y eso es lo que no soporto. “Que mejor no le diga a nadie”… y yo que desde el viernes quiero platicarlo con alguien; yo que en medio de la desesperación lloré y lloré en mi cama; que quiero correr con un amigo a contarle, pero como era tarde preferí ser prudente y no marcar; yo que ayer tuve esa charla tan seria con Dios; la misma yo que hoy se tiene que quedar callada por designios de no-se-quien y no-entiendo-porque; esa yo que tiene ganas de llorar en la oficina, pero se aguanta, como los machos. La misma yo que se va a callar y no va a decir nada porque el problema no es suyo… no opina, no pinta porque no es su asunto.
Y eso no lo puedo soportar. Porque yo he estado ahí, al pie del cañón, meses. Porque yo quisiera vivir con eso siempre. Así como está. Y no lo escondo bajo la alfombra. Porque se que el fracaso es una escalera, porque todo pasa por algo y porque se que se hizo todo lo que se tenía que hacer.
Pero estoy triste, decepcionada de que las cosas no hayan salido, asustada porque esto pone aún más en entredicho mi vida, porque otra vez tengo que esperar… esperar… esperar… y siento que mi vida no avanza. Y la culpa no es de nadie y mis sentimientos no son menos fuertes y se que es para bien aunque no lo entienda.
Pero me tocó perder y a la hora de repartir ayuda y consuelo, nadie se acordó de mí… y yo no puede recordarles porque es un secreto.
MRL: Una pérdida doble. Y con este modo de narrar que tienes, me queda claro que tu voz suena fuerte y poderosa, que sabes lo que quieres y lo que no. Y aceptar tu derrota y tu soledad en el proceso tiene algo de ahogo.
Por fortuna, tienes a las palabras escritas. Ahi, siempre estás en compañía. Tu presencia en este taller, cada día, es más sólida. No dejes de escribir. Y gracias por tu confianza.