Recibiste un legado, hecho objeto, idea, habilidad o conocimiento. Te lo dieron, como estafeta, en la mano o quizás se presentó ante tí y lo fuiste descubriendo. Compártelo aquí, en dos o tres párrafos: qué, quién y cómo te lo entregó, y su influencia en tu vida. Pasa la estafeta.
Ejercicio 33: estafeta
27 marzo, 2011 por Miranda Hooker
Escrito en Unos a otros | 9 comentarios
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Cuaderno de ejercicios
- Ejercicio 41: cicatrices
- Ejercicio 40: Doctor(a) Corazón
- Ejercicio 39: Travesuras
- Ejercicio 38: en el espacio
- Entrega del libro ganador
- Y el texto ganador es…
- Concurso
- Ejercicio 37: contar-omitir
- 241
- Ejercicio 36: Mirando
- Ejercicio 35: Universos Paralelos
- Ejercicio 34: Desde la tristeza
- Ejercicio 33: estafeta
- Ejercicio 32: relato de colores
- Ejercicio 31: lo que te apasiona (Parte II)
Ejercicios por mes
¿Dudas?
¿De qué se trata? De escribir, usando como referencia los ejercicios de cada post.
¿Qué necesito para empezar? Mandar un mail de registro a miranda.hooker@yahoo.com y escribir en los COMENTARIOS de cada ejercicio.
¿Qué costo tiene? Ninguno, las letras salen para todos.
¿Cada cuando se publicará un nuevo ejercicio? La frecuencia varía, no dejes de visitar para ver qué hay de nuevo.
¿Te late escribir pero crees que no eres buen(a) en ello? Tú tienes algo que quieres decirle al mundo. Inténtalo, aquí no hay calificaciones ni juicios a tu estilo. Si te es más fácil, usa un pseudónimo.
¿Lo tuyo es la escritura? Perfecto, esto se puede poner muy divertido.
¿Con qué frecuencia tengo que postear? Es tu cita, entra las veces que quieras con la frecuencia que te sea más cómoda.
¿Tengo que escribir en cada ejercicio? Si todos te laten, mejor. Si sólo algunos, escribe en el que quieras.
¿Hay una extensión límite para mi ejercicio? No.
¿Por qué es un taller y no sólo un blog? Porque la escritura es una invitación al diálogo y podremos comentarnos mutuamente.
Ya escribí ¿ahora qué? El comentario a tu texto aparecerá pronto (gracias por la paciencia).
Nota importante a los lectores frecuentes y ocasionales, talleristas y cibernautas
Este taller de escritura es una invitación al uso de la creatividad, pero también al de la tolerancia. Para que haya una convivencia cordial entre todos los participantes, es necesario un respeto mutuo como punto de partida, aún cuando no compartamos puntos de vista o modos de escritura.
Les propongo un diálogo incluyente y pacífico, por el gusto de comunicarnos. Si no quieres o no puedes comprometerte con ese punto de partida, quizás este espacio no sea para tí.
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El diseño del fondo de pantalla fue un regalo de Valentín Negrete, artista visual e ilustrador, mexicano. http://hiekdesign.blogspot.comLee y deja huella



Recibiste un legado, hecho objeto, idea, habilidad o conocimiento. Te lo dieron, como estafeta, en la mano o quizás se presentó ante tí y lo fuiste descubriendo. Compártelo aquí, en dos o tres párrafos: qué, quién y cómo te lo entregó, y su influencia en tu vida. Pasa la estafeta.
-”Gracias. Repite conmigo. Es un ejercicio sano. Vamos Laura. Tú puedes. No es tan difícil.” Trago saliva. Odio cuando hace esto. Colocarme entre la espada y la pared. Hasta dudo de que no llegue a odiarla en momentos así.
-”Gra…Joder. Es que no entiendo por qué he de dar las gracias. Sois mis padres. Es vuestro deber. Ayudarme. Entiendeme. No sé si deber es la palabra correcta. A lo que me refiero es que es ley de vida. Un padre lo da todo por un hijo. Supongo que es hasta natural, por aquello de la supervivencia de la especie. Yo daría la vida por los míos, tus nietos. El hecho de me exijas esas gracias es lo que me revienta. Yo no elegí estar en la posición que estoy. Ojalá no tuvieseís que ayudarme. Ojalá.” . Las palabras han salido de mi boca como un exabrupto. Ahora calló. Pienso. Respiro.
-”Dime Laura y eso del deber le resta valor? Todos los padres deberían amar a sus hijos. Es de ley. Natural. Por qué existen padres capaces, ya no de levantar la mano a un hijo, sino de darle una autentica somanta de palos?”
-”No lo sé. Es algo que me supera. Me reconozco totalmente incapaz de encajar algo así en mis esquemas…”
-”Hay preguntas para las que no tengo respuestas, hija.”
-”Gracias, mamá.”
¡Olé, Cocoleta! El diálogo fue una elección atinada, en forma. Nos vas revelando el conflicto y nos dejas con ganas de más. Y la estafeta es doble, porque el que recibe también está dando y viceversa.
¿Qué título le pondrías?
Una de las varias estafetas recibidas que puedo compartir aquí es mas bien un valor.
El valor recibido es el del respeto, me lo pasó mi padre en tiempos muy tempranos de mi vida, siendo un niño, a fuerza de pláticas nocturnas durante la cena y a fuerza de ver su ejemplo.
Una de las ocasiones mas memorables fue cuando me dijo que en una pareja, se podía perder todo, incluso el amor, pero el respeto no se podía perder jamás, que si el respeto se perdía se perdía la esperanza y nada mas era posible. Creo que fue una de las frases que mas me quedaron en la mente y que he tratado de honrar desde entoces. Reconozco que es un valor que es fácil de hablar pero no tan fácil de hacer ver en su real importancia a los hijos de las generaciones actuales, aunque siempre el ejemplo es la mejor escuela.
Perder el respeto, siento… es el equivalente a morir, y mas vale así fuera antes que esto ocurra.
Saludos!
Waxy: gracias por pasar tu estafeta. Sí, en cuestión de transmitir valores, el ejemplo los deposita en la mano, para sostenerlos, cargarlos y abordar la vida con ellos.
¿Qué título le pondrías a tu texto?
mmm creo que le pondría: “Lo dijo mi padre”
Recuerdo esa mañana en la que desperté con un paquete en la puerta. Hasta ese momento, mi días habían sido grises y sin historias que contar. No, no gris, más como un lienzo en blanco.
Ese fue el inicio de todo.
Me levanté sin dudar y agarré la caja para leer la nota que tenía encima:
Esto es tuyo y tu tarea es enseñarlo a sentir y a latir con toda su fuerza. Cuídalo, porque a la oscuridad le gusta comerlos y transformar a sus dueños en maldad pura.
Algo dentro de mí me hizo querer abrir la caja como si mi vida dependiera de ello y lo que encontré dentro, rojo de emoción por conocer a su dueño, sacó de mí la primer sonrisa que pobló mi cara. Ese día conocí los colores y que el mundo puede ser pintado del que quieras de ellos.
Ese día empezó mi vida, gracias a no sé quién.
Ian: estafeta cargada de metáforas, como una fotografía. También quisimos abrir la caja, frenéticamente. ¡Bien! Ponle un título.
Mi abuela tenia noventa y tres años, estaba en el final de sus días. Vivía en el interior del país hasta donde me traslade a verla conciente de que sería esa la última vez.
La lucidez ya la acompañaba solo de a ratos, de pronto me miraba y con cara divertida preguntaba a mi tía y la sra que la acompañaba: quien es esta nena?
Así como se iba volvía. Sabiendo las dos quienes éramos estaba ella sentada en su mecedora y yo frente a ella en el borde de la cama tomándole la mano.
Acerco mi mano a su boca y le dió un beso, yo hice lo propio con la suya y le dije: “viste te devolví el besito”; que cosa importante esa de devolver los besitos me respondió concentrando toda la lucidez de una vida en una frase, en un minuto.
Ese fue su legado, esa es mi practica más atesorada, ese es mi símbolo de amor y vida
Bellísimo, María. Es una imagen poderosa, que va de lo espiritual a lo poético pero también remite a la sencillez luminosa de saberse.
Qué fortuna la tuya de recibir un legado de tal sabiduría, para el alma. ¿Cómo lo puedes titular?