Para este ejercicio, convoqué a varios bloggers invitados a que escribieran tres párrafos sobre aquello que les apasiona. Su tarea, talleristas, es leer estos textos y comentarlos. ¿Cuál es el cruce de caminos entre lo que les apasiona a ellos y lo que les apasiona a ustedes?
¡Un aplauso para los autores por deleitarnos así! Sigan escribiendo, muchachos.
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-¡¡Mira papá!!
-¿Qué?
-¡Ese auto, es como el coche que me regaló mi abuelito!
-¿Cuál?
-¡El rojo, ese, mira!
-Voy manejando, no puedo voltear.
-Ah, ya no lo viste.
-¿Y cómo era?
-Rojo, como el mío.
-Bueno llegando a la casa lo vemos.
-…
-¿Qué tienes?
-Nada …
-Bueno platicame como era.
-Ere genial papá, era rojo, pero así muy rojo más que tu coche, como el de Schumacher y tenía una línea blanca en el centro y se ve que era muy veloz por que desapareció muy rápido y su llantas eran ENORMES, tenía un escape muy grande y hacía ruido como el de los coches que me llevaste a ver.
-¿Y que más?
-Yo creo que iba a una carrera, yo creo que con ese coche iba a ganar ¿Y te lo imaginas papá? Brrrrrm, brrrrrm y los iba a rebasar a todos, así como mi coche azul pero en rojo, brrrrrrm, iiiii, brrrrrrm … *bostezo
-¿Qué pasó?
-Tengo sueño …
-Duérmete un rato, todavía falta para llegar a la casa.
¿Quién es Pedro Riveroll? “El niño más bonito”-Tía Esther, “…un niño vivo” -Acta de Nacimiento, “¿Ves que no eras tan wey?”-su madre.
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“No somos nada”, mi frase favorita. No tengo idea quién la dijo, ni porqué pero puedo decir que el autor tuvo un momento de iluminación. Pésele a quien le pese, es verdad, no somos nada. Estamos luchando en un mundo que apenas es polvo en el universo y que lo apagaremos antes de que le llegue su tiempo justo. Coleccionista de emociones instantáneas como el placer que dan unas enchiladas verdes o la repulsión de escuchar a Felipe Calderón en entrevista en CNN. La vida por sí sola, me da pasión, me da vida.
¿Quién es Olivia de Alba? Periodista y escritora, recolectora de recetas; escogió una vida bohemia por encima de la corporativa para disfrutar de lo que más le gusta hacer, en la ciudad que más se presta para ello: Berlín.
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De Felicidad y Sonrisas
No tengo claro como pasó, a veces creo que ha sido desde siempre, al menos así lo vivo ahora. De pronto y sin previo aviso me vi envuelto en un remolino de sonrisas, de felicidad, de amor, de gente positiva y de actitud positiva. Un nuevo estilo de vida, una búsqueda constante por la felicidad propia y la alegría de los demás. Mi primer paso fue convertirme en Médico de la Risa, sí esos “locos” que como Patch Adams visitamos a personas, como tú y como yo, que desgraciadamente pasan por un momento desafortunado en sus vidas y se encuentran hospitalizados; tenemos la oportunidad de regalarles un momento de paz, de dibujarles una sonrisa en el rostro y de hacer que su momento tenso, angustioso, doloroso e incierto se convierta en un momento feliz en donde, sin duda, olvidan (sólo ese segundo) la situación y el lugar en el que se encuentran.
Resulta increíble ver el cambio en la cara y el estado de ánimo del enfermo, de sus familiares, de los doctores y enfermeras que con tanto cariño y profesionalismo los atienden, pero lo verdaderamente impactante es el profundo giro que se ha dado en mi propia vida, en mi entorno. Mi mundo, definitiva y positivamente a cambiado, veo las cosas desde otro punto de vista, uno optimista, esperanzador, seguro de que el mundo está lleno de personas que creen y están convencidas de que regalar amor por medio de una sonrisa, un abrazo, una palabra sincera, otra inesperada y halagadora, es la mejor actitud que se puede tener para hacer la diferencia.
La risa nos regala una inmensa cantidad de beneficios, en todos los niveles: físico, anímico, intelectual, afectivo y social. Parecería que tiene más propiedades que un nopal y eso, ya es decir bastante. Ahora no solo soy Médico de la Risa, también soy Terapeuta de la Risa, Líder de Yoga de la Risa, Conferencista de la Alegría y Consultor de la Felicidad Productiva, como verás estoy “hasta las cachas” de felicidad, por todos lados y quisiera invitarte a intentarlo, no creas que uno empieza a reír a carcajadas en la calle “exponiéndose” a las miradas de “¿a este loco que le pasa?” a las primeras de cambio, inténtalo en tu casa, en el espejo, con tu familia, con tus hijos y de a poco haz que tu mundo sonría. Al final cada sonrisa que regales te regalará a ti 100 sonrisas más. Verás que la felicidad se expande, la sonrisa se vuelve pandémica y la vida se hace mejor.
Gerardo es Médico de la Risa, Terapeuta de la Risa y Consultor de la Felicidad Productiva, está convencido que un ambiente feliz marca la diferencia en cualquier aspecto de la vida y trabaja en consecuencia buscando poner su granito de arena para heredar un mundo mejor a sus hijos y buscando también una torta de tamal de rajas con queso. Escribe aquí.
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#9
Una gota de sudor recorre mi frente y hasta el borde de mi ojo. El dolor no es opción, por lo que opto por limpiarla con el dorso de mi mano. Todos mis sentidos están sincronizados y en armonía. Cada uno tiene una misión específica y es vital tenerlos a punto. Dudar, hasta una milésima de segundo, podría ser fatal y sus consecuencias, desastrosas. Las esperanzas recaen en mí. Debo canalizar esa energía para tratar de neutralizar el nerviosismo paralizante. Simplemente no me puedo dar el lujo de ser poseído por el estrés que me acecha. Se me entumen los dedos y me tiemblan las piernas. Los impulsos eléctricos que emite mi cerebro son perceptibles en cada una de las fibras que componen mis tejidos.
No han pasado ni 10 segundos desde que comenzó este martirio, pero he revivido todas mis derrotas. Se han postrado frente a mí con una claridad pavorosa. Todos esos momentos en que fui superado y ahora llevo tatuados en mi memoria. ¿Dónde está el cloro mental cuando realmente lo necesito? El plazo se ha cumplido y es impostergable. Me balanceo sobre la línea horizontal que definirá al ganador. Tan perfecta y tan fría. Una raya blanca que determina la historia. Levanto la vista y enfoco a mi objetivo. Todo se detiene. Se nubla mi vista. Las voces que retumbaban en mis tímpanos han sido sustituidas por un silencio ensordecedor. Como una bala perdida veo dirigirse el esférico hacia mí. Me lanzo para tratar de alcanzarlo pero mi esfuerzo no es suficiente. Siento las costuras deslizarse entre mis dedos y el balón descansa plácidamente entre la red. El #9 contrario ha marcado el penalti que les otorga el campeonato.
La muerte súbita concluye y me siento exactamente como su nombre lo indica. Cierro los ojos y estoy seguro que fui víctima de una combustión espontánea. Desafortunadamente no es así y me encuentro tendido sobre la grama, inmóvil. Todo ha regresado a su velocidad normal. El mundo gira inclemente en tono burlón, como jactándose de mi derrota. A unos metros de mí, el equipo contrario celebra con un júbilo desmesurado. Cada uno de sus saltos de victoria es un pisotón en mi esternón. Una mano toma de la mía y con un violento tirón estoy nuevamente de pie. El infame #9 me abraza y susurra al oído: “Has estado muy cerca. Me hiciste sudar”. Puedo percibir la sonrisa amistosa en sus palabras. Giro y sigo adelante con mi camino, que el próximo torneo es en menos de un mes. Las derrotas en mi mente son ahora reemplazadas por aquellas veces que salí en hombros, cobijado por el cariño de la gente. Lo importante no es ganar o perder, sino vivir bañado en pasión.
Alejandro Joloy. De la generación del terremoto del ’85. Administrador por el ITAM. Laboralmente atrapado en las Finanzas, liberado por la escritura.
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Dirijo a tí esta carta con la intención de mostrar lo que mis letras hacen. Éstas vienen acechándome por varios años ya, se comen todo lo que hago que no tenga relación con ellas y si no les pongo un poco de atención cada día, se enojan al grado de negarse a aparecer en la hoja virtual de la pantalla. Pero aunque sean unas ladronas, de voluntades y de vidas, son mis amigas. Supongo que soy algo masoquista. Por eso quiero contarte de ellas y bueno, también porque escribir mueve al mundo.
Si no escribo, el mundo se detiene: todo se congela en un letargo indefinido que se expande por toda la ciudad y contagia a la gente que aprecio, a la que no, a la que atiende el café a donde me gusta ir a sentarme para imaginar encuentros, re-encuentros y accidentes automovilísticos bajo la lluvia; incluso contagia a mi gato, que me observa con cautela mientras miro la pantalla, esperando el momento perfecto para subirse a mis piernas en cuanto me descuide. Es como si la historia del mundo, o al menos de mi mundo, se quedara pausada a falta de una continuación; no saber qué dirán las palabras que invadirán el siguiente renglón. Todo se vuelve aburrido y monocromático hasta que las palabras salen de mis dedos para continuar contando la anécdota que estaba pendiente o para empezar una nueva.
Creo que cuando se escribe, suceden cosas de manera inesperada en la vida de quien lo hace: la mueven a lugares y situaciones inimaginables, uno conoce a quienes pueden convertirse en sus mejores aliados o sus peores rivales y las letras pueden llegar a conocerlo más que a sí mismo. Y no hay mejor manera de plasmar todo eso que en letras; escribir es existir, punto.
Ian es un lobo blanco, de papel, que se dedica a escribir la historia de su vida sobre si mismo. A veces le hace un par de garabatos a su piel, para los que no sólo les gusta leer.
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En aquella fiesta en casa de mi abuela, estaba la hija del amigo de un compadre de quiensabequién. Llevaba un overol blanco con adornos de flores, que le dejaba al descubierto las piernas. Según recuerdo, estaba mucho más desarrollada que el resto de las chicas de catorce. Yo tenía quince.
Desde el sillón de la sala se podía ver el corredor que llevaba al patio. Allí sentados, después de que la joven en cuestión pasara varias veces, mi abuela puso la mano en mi pierna. Tú no puedes ver unas patas encueradas porque te vas de boca me dijo con un apretón. Cúanto extraño a mi abuela y cuánta razón tenía. Mi pasión son las mujeres, en especial si tienen bonitas piernas. Otra pasión que tengo es recordar lo bello, lo malo, los detalles, los instantes. Hacerlos míos un momento y liberarlos después en forma de palabras.
Aunque mis pasiones no son excluyentes entre sí, hay un momento en que debo escoger entre ser un caballero de esos que pierden la memoria al cerrar la puerta, o un escritor. Vivo y amo, luego vengo y lo escribo. Hago lo que puedo.
¿Quién es Carlos Aranda? Averígualo en http://seacaboeljabon.wordpress.com
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Comento rápido quién soy y qué hago: soy diseñador grafico empírico, me dedico a la industria textil, en específico, de lencería. Me gusta escribir, me apasionan la comunicación gráfica y la tecnología.
No recuerdo desde cuándo me llamó tanto la atención la comunicación grafica, la coherencia e inercia que conlleva el mensaje con la vista. En particular me gusta mucho el estilo minimalista, los objetos sólidos y simples que son de gran peso dentro de un entorno. El mirar una campaña en tv, ver un par de carteles, incluso escuchar un comercial en radio, me imagino todo el trabajo que hay detrás de ´éste.
Otra cosa que me apasiona es la tecnología, y más aun cuando hay mucho diseño en algún gadget, un sistema operativo, o simplemente algún producto comercial; todas las cosas tienen mucho diseño puesto que primero lo ves y luego lo tocas o lo pruebas, el diseño en un gadget, por ejemplo, es tan importante como la funcionalidad. La estética no debe estar separada de la utilidad.
¿Quién es @klonher? Ricardo Mendoza. Reside en el Estado de México. Además de dedicarse a lo que le apasiona, en sus ratos libres twittea, escribe en su blog personal, estudia y juega futbol.
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Me considero una persona intensa, llena de pasión aunque a primera vista no lo parezca. Si hago algo que me interesa, me comprometo y doy todo. Recientemente y por vueltas de la vida, me apasioné con bailar salsa, particularmente la variante cubana conocida como rueda de casino. Creo que parte de la pasión radica en que es una actividad que me complementa puesto que soy una persona cerebral e introspectiva.
Bailar salsa me saca de lo intangible aterrizándome al mundo corporal. La rueda de casino me hace sentir vivo al conectarme con mi cuerpo y su sensualidad, a la par de que me involucra armónicamente con el resto de bailarines en la rueda, lo que me genera una energía muy particular, algo especial que me hace sentirme más completo.
Además, meditándolo un poco, el bailar salsa ha evidenciado visiblemente ante gente no tan cercana lo apasionado que puedo ser en algo físico y ajeno al mundo de las ideas. Me gusta que salga a la luz esa parte de mí.
Pablo Anzorena es devorador de libros, amante de la tecnología y la Historia. No le gusta quedarse con la duda. Intrigado por la política, aficionado al celuloide, el beis y los juegos de mesa y, obviamente, salsero apasionado. Es uno de los talleristas pioneros de Letras para Todos.
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Según entiendo, me apasiona lo que me hace llorar, gritar, reír, sufrir, gozar. Lo que aparta mi razonamiento del análisis, al menos en seco, en bruto, cuando llega el primer impulso, pero luego es lo que desmenuzo y provoca que en su compañía el tiempo sea un cuadro en la pared, colgado y que nunca has notado.
Soy un apasionado de la cama en todas sus variedades y usos. Dormir en la cama, leer en la cama, comer en la cama, por supuesto, ser devorado en la cama y degustar a quien me acompaña, sin prisa. Es una pasión en forma de objeto, porque es donde se derrama, pero también es en sí misma un refugio y una fuente de placeres tan cotidianos como excelsos.
Seguro que mi familia es una pasión. La que mueve a la savia de mis ojos a buscar salida, cada vez que relato que Darío es un hermoso cuyo mutismo casi místico lo hace un querubín indefenso. Su autismo lo hace dulce, pero lo vuelve indefenso, como mi amor por él me hace fuerte para buscarle ayuda y me hace falible,porque aún no consigo que, a mi muerte, él sea autosuficiente. Ari es la pasión en un cuerpecito de 9 años; dibuja con una falta de influencias, con unos ojos nuevos, que me provocan sentirme tan prejuiciado y tan ordinario como clavo en una tlapalería.
Iba a decir que ver a un gran piloto de autos hacer su bólido como un esmokin que se calza a la medida y que lo luce por la pista como si fuera una pasarela, me evocaba el deleite de un melómano frente a una hermosa sinfonía, pero junto a Ari y Darío, esa pasión es algo absolutamente prescindible
¿Quién es José Antonio Cortés? @Xosean es un blogger desobligado,que come del periodismo y vive para sus hijos. Las letras han sufrido el agravio de su manejo desde que, por no querer terminar como su maestro de Geografía de la Prepa, puso “Comunicación” en el formato del pase automático de la UNAM. No hay deporte que no le guste ni tema del que no quiera saber, tal vez por eso el oficio de editor de un diario deportivo le sea un trabajo a modo. Ari y Darío no pudieron escoger y les tocó de padre, Cyn si pudo, pero por extrañas razones que aún se investigan, lo bendice con su amor.



Me encantó el texto de @xosean. Y, por supuesto, me tocó el corazón aquel tema compartido:El autismo. Gracias por escribir.